Confesión de un Event Director
Organizamos el congreso más grande del sector.
10.000 asistentes. Tres días. Ocho meses de trabajo.
Salí con 150 tarjetas y la sensación de haberlo clavado.
Las pasamos a Excel. Tres personas. Tres días.
En la migración perdimos duplicados, emails mal escritos, empresas sin nombre.
Cuando terminamos, la mitad ya no contestaba.
Uno de los que no encontramos era el CPO de una empresa que llevaba dos años queriendo cerrar.
Lo supimos tres meses después. En LinkedIn. Foto de perfil nueva.
Ya había firmado con otro.
— Los eventos dejan datos. Lo difícil es no perderlos.
